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Al pie del cerro, protegiendo el acceso a Numancia, se encuentra el
pueblo de Garray, que fue repoblado en la Edad Media y que ha
mantenido en su nombre (Carrahe significa "El Quemado" o "tierra
quemada") los rescoldos de la resistencia numantina.
Así, Numancia primero y después Garray han controlado el paso
obligado sobre el río Duero de las comunicaciones entre la Serranía
Norte y el valle del Duero, como lo refleja su puente de piedra de
dieciseis arcos apuntados, construido en el siglo XVI sobre otros
anteriores, que ha visto el paso de rebaños y pastores que, desde
las Tierras Altas, realizaban su anual transhumancia para dirigirse
a los pastos invernales del Sur. En este mismo punto vadeaba el río
la vía romana, que desde Caesaraugusta (Zaragoza) se dirigía a
Asturica (Astorga).
En las antiguas escuelas, el Ayuntamiento de Garray ha instalado un
Aula Arqueológica, dedicada al Cerco Romano de Numancia, que
complementa la visita al yacimiento arqueológico. El Aula consta de
dos salas destinadas a las dos culturas o mundos enfrentados, el
Numantino y el Romano, donde los ejércitos, el armamento, las
murallas y campamentos se recrean con reconstrucciones, maquetas y
audiovisuales.
Además, Garray, a siete kilómetros de la capital soriana, une a su
medio natural privilegiado y a su impresionante patrimonio
arqueológico e histórico el ser encrucijada de las comunicaciones
con La Rioja, Navarra y País Vasco, así como puerta de acceso a la
zona del Valle del Tera, a los puertos de Piqueras y Oncala, y a la
comarca de Tierras Altas, zonas de gran valor paisajístico,
micológico, cinegético, ecológico (como el acebal de Garagüeta) y
paleontológico (ruta de las icnitas de dinosaurio, entre Soria y La
Rioja).
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aérea de Garray
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Entrar "andando" en el Yacimiento Arqueológico
de Numancia
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