Al pie del cerro, protegiendo el acceso a Numancia, se encuentra el pueblo de Garray, que fue repoblado en la Edad Media y que ha mantenido en su nombre (Carrahe significa "El Quemado" o "tierra quemada") los rescoldos de la resistencia numantina.
Como testimonio de aquel primer poblamiento medieval (citado en documentos de los años 1016 y 1076) ha quedado una pila bautismal mozárabe, atribuida al siglo XI, y la Ermita de Los Mártires de estilo románico.
En la ermita, enclavada en un pequeño rellano de la ladera norte de Numancia, destaca su ábside semicilíndrico, que mantiene la cubierta primitiva de lajas de piedra y la portada con arquivoltas y tímpano decorado con estrellas y motivos florales. Se terminó de construir en el año 1241 y estuvo dedicada a San Miguel, pero cambió su advocación en el siglo XVIII a favor de los santos mártires Nereo, Aquileo, Domitila y Pancracio, cuando fueron trasladadas sus reliquias desde Roma, santos, que son los actuales patronos del pueblo.
Así, Numancia primero y después Garray han controlado el paso obligado sobre el río Duero de las comunicaciones entre la Serranía Norte y el valle del Duero, como lo refleja su puente de piedra de dieciseis arcos apuntados, construido en el siglo XVI sobre otros anteriores, que ha visto el paso de rebaños y pastores que, desde las Tierras Altas, realizaban su anual transhumancia para dirigirse a los pastos invernales del Sur. En este mismo punto vadeaba el río la vía romana, que desde Caesaraugusta (Zaragoza) se dirigía a Asturica (Astorga).
El caserío de Garray, junto la unión de los ríos Duero y Tera, se concentra en torno a la iglesia de estilo gótico, dedicada a San Juan Bautista, edificada en el GARRAY siglo XVI, se ha visto ampliado con nuevas urbanizaciones, reflejo del atractivo para el esparcimiento (pesca, baño, piragüismo) que proporcionan sus tres ríos y la rica vegetación de ribera. Además, cuenta con aeródromo, complejo deportivo y cuadra para la práctica de deporte hípico.
En las antiguas escuelas, el Ayuntamiento de Garray ha instalado un Aula Arqueológica, dedicada al Cerco Romano de Numancia, que complementa la visita al yacimiento arqueológico. El Aula consta de dos salas destinadas a las dos culturas o mundos enfrentados, el Numantino y el Romano, donde los ejércitos, el armamento, las murallas y campamentos se recrean con reconstrucciones, maquetas y audiovisuales.
Su economía tradicional, vinculada a la agricultura y ganadería, se ha visto reforzada por el desarrollo de varias industrias: de producción de piensos (Gepisa) y harina (Harinas Duero), así como de la empresa Soria Natural, dedicada al cultivo de plantas y de hierbas destinadas al medicina natural, con amplia proyección a nivel nacional e internacional.
Además, Garray, a siete kilómetros de la capital soriana, une a su medio natural privilegiado y a su impresionante patrimonio arqueológico e histórico el ser encrucijada de las comunicaciones con La Rioja, Navarra y País Vasco, así como puerta de acceso a la zona del Valle del Tera, a los puertos de Piqueras y Oncala, y a la comarca de Tierras Altas, zonas de gran valor paisajístico, micológico, cinegético, ecológico (como el acebal de Garagüeta) y paleontológico (ruta de las icnitas de dinosaurio, entre Soria y La Rioja).
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